sábado, 4 de octubre de 2014

Caso tarjetas de Bankia: breves reflexiones

Se acaba de hacer publica la existencia de unas tarjetas opacas que Caja Madrid
daba a los consejeros y directivos para que cargaran gastos relacionados con el
puesto. En los últimos días se han producido una serie de dimisiones y ceses de algunas de las personas implicadas. Presumiblemente habrá más. Acompañando a esas dimisiones se han ido vertiendo declaraciones de dirigentes sindicales y políticos  de distinto signo que han hecho proclamas de petición de responsabilidades a sus militantes implicados. En mi opinión no son mas que teatro: un rasgado de vestiduras dedicado a intentar plantear el tema como una cuestión individual de los implicados  a la que se supone que sus organizaciones eran ajenas. Si lo pensamos bien ese planteamiento no resiste el mas mínimo escrutinio. ¿Porqué?

Estamos hablando de un hecho que afecta a 86 personas pertenecientes a casi todos los partidos del arco parlamentario, además de sindicatos y empresarios. Esas personas fueron nombradas por sus organizaciones para controlar las actividades de Caja Madrid. No son personas cualesquiera. De los 86, solo 3 personas no usaron la tarjeta, pero, por lo que parece, nadie denunció su existencia. Es grave pensar que el hecho se ha acabado conociendo por la información  facilitada al juez por el partido X proveniente de una fuente anónima.  Si se acaba demostrando el mal uso de la tarjeta en una mayoría de los consejeros, la teoría de probabilidades (teoría de muestras) nos daría el porcentaje de ovejas negras  en los partidos y sindicatos o al menos entre sus mas destacados militantes: próximo al 100%. Así que la  teoría de la oveja negra aislada se desmorona.

La segunda premisa, la del desconocimiento por parte de los aparatos de los partidos, al menos en Madrid, tiene poca credibilidad. Puede ser que Pedro Sanchez o Rajoy no lo supieran, pero es poco probable que Tomás Gómez o Esperanza Aguirre lo desconocieran puesto que los nombrados eran en muchos casos personas de su máxima confianza. En mi opinión es posible que algunas personas no se quedasen el dinero sino que lo facilitasen a su formación. Para otros era una remuneración en especie y oculta al fisco.

Respecto a la posible legalidad, ya se pronunciarán los tribunales. Como he expresado muchas veces, no tengo mucha fe en esta vía. Entre el retraso, la prescripción, las triquiñuelas, etc todo pasará sin pena ni gloria. En el supuesto de que le tocara a un juez celoso de su trabajo, con los bemoles para enfrentarse  a la presión de todos los frentes y al que no se hubiera inhabilitado previamente,  siempre cabe la apelación a instancias mas politizadas como el supremo o el último  recurso del indulto. Presumiblemente se escenificara una sanción del tipo devolución del dinero y quizás multa. A saber de donde saldrá ese dinero.

Pero al margen de lo penal, está muy claro que lo que este hecho indica es  el conjunto de malas prácticas asociadas con las cajas de ahorro. Lo que ha acabado siendo un  expolio a los ciudadanos. ¿Como es posible que personas nombradas para controlar la gestión de la entidad cobraran de está cantidades no declaradas? ¿Como es posible que se les diera una tarjeta en la que no tenían que justificar gastos? ¿Como es posible que los responsables de la entidad disfrazaran esos pagos en errores informáticos? ¿Para que se necesita un ejercito de consejeros que aducen que no tenían conocimiento para anticipar la quiebra de la entidad? ¿Como se puede nombrar consejero de un banco a alguien que ni siquiera sabe lo que es legal o no? ¿Como se puede pensar
que el que nombra a un corrupto o dos o tres no tiene responsabilidad política en el tema?

El dinero correspondiente a las tarjetas son sin duda pequeñeces dentro de los dineros que movía Caja Madrid. Pero esas pequeñeces revelan el estilo de reparto del pastel de las cajas. Había un poquito para todos. Los créditos a partidos, organizaciones, personas   o empresas  afines sin las garantías características del mercado eran practica común. La quiebra de Caja Madrid  y otras cajas es sin duda la historia de un comportamiento fraudulento de grandes proporciones, mantenido como ocurría con la mafia a base de tener a mucha gente en nómina. No es casual que los mecanismos de control del estado fallaran. Desgraciadamente ese escandalo  mucho mas grave, con muchos mas nombres y de mayor nivel que el tema de las tarjetas, tiene aun menos visos de
salir a la luz y de que se acabe rindiendo cuentas con la justicia.





     




martes, 11 de febrero de 2014

La justicia internacional

En mi blog anterior mostraba mi visión poco halagüeña  de la justicia española. Pero, como siempre me gusta distinguirme, quiero dejar claro que no soy de los que cree que el problema es estrictamente español. Hace poco escuchaba una entrevista en la sexta al Gran Wyoming en la que hacia un retrato bastante duro de la realidad política española. Estaba de acuerdo en casi todo lo que decía. Y el casí venía porque dejaba entrever que en Inglaterra eso no ocurriría. En particular se refería a la condena social a que un político mintiera. Desgraciadamente, se trata otra vez de la sensibilidad hacia los defectos morales de los ciudadanos. Algo que en mi anterior blog calificaba de "puritano". En America ponerle los cuernos a tu mujer/marido tiene mas peso político que estar untado por las grandes empresas. Desde luego no es eso lo que me gustaría emular de la cultura foránea. 

Así púes, vuelvo de nuevo a este mi particular retrete intelectual en el que descargo lastre para poder seguir viviendo en esta feria ambulante de cómicos. La posibilidad de ser leído se me antoja remota. Aunque me queda el consuelo de que al menos la NSA almacenará mi blog. En esté, en particular, aparecerán palabras clave como "Bush", "Obama", etc que le harán pasar al siguiente nivel de escrutinio. Pero no me hago ilusiones de ser inscrito en una lista negra, algo que sería para mí muy parecido a recibir una medalla.  

Volviendo de nuevo a la comparativa internacional hay que reconocer que para ser justos cabe matizar que en algunos países se ve un poco mas la tramolla de la pantomima que en otros. Todo depende de a qué nivel de poder se puede acceder antes de que se toque techo y de qué tan burda es la parodia. Debo reconocer que la competencia está difícil.

En este blog precisamente me querría referir a un aspecto de la justicia que está también de rabiosa actualidad en España. Se trata de la justicia universal. En este caso no se trata del poder de los individuos sino de los países e instituciones que hay detrás. Cuando oigo hablar en los medios de paises y dirigentes que vulneran los derechos humanos casi siempre hay detrás un objetivo blanco/negro del juego de la guerra fría. Si juegan blancas, los malos son siempre de piezas  negras: Milosevic, Sadam, Gadaffi, Al Assad, etc. Que casualidad! Realmente se han visto cosas bastante burdas en ese panorama. Lo de la guerra de Irak fue ya de traca. Recuerdo como los servicios secretos ingleses  hicieron creer que Sadam disponía de armas nucleares. La parodia fue tan burda que no coló, pero se llevó por delante a una agente americana de la CIA cuyo marido no quiso participar en la bufonada (buena película por cierto).

Está claro, la única justicia que existe es la natural: el fuerte campa por sus respetos y el débil se jode. Vamos, lo que tu intentas erradicar de la mente de tus hijo cuando hay disputas en el cole. Pero así es. A nivel internacional, el musculo manda, tanto si es de naturaleza económica como militar. La ONU consagra ese principio en sus estatutos. Los miembros permanentes del consejo de seguridad lo son por su poder al terminar la guerra.

De vez en cuando un juez iluso piensa que puede luchar contra eso. La preocupación sube de tono. Por ejemplo, en los cables diplomáticos USA, se preocupaban por un juez iluso, de nombre Garzón, que podía intentar procesar al gobierno americano por la vulneración de derechos humanos en Guantanamo. "Nos estamos ocupando de ello" parece que dijeron y por arte de virle virloque el susodicho juez tenía tres procesos en contra en curso, que culminaron exitosamente con su eliminación.   Lo de Pinochet se tolera, aunque los "ingleses" dejaron volver a su país por razones humanitarias: que gran modelo a seguir! Lo de los norte-americanos: "que se habrá creido!" Reconozco que entre los insultos dedicados a Garzón no he visto el que mas se le aplica: Ingenuo. Ojalá yo lo fuera. Será por eso que le admiro tanto! 

Ahora hay otro juez que quiere procesar ni mas ni menos que a los ex-dirigentes chinos. Hace años se hubiera permitido, pero AHORA? Está loco. Rapidamente el Gobierno tramita una ley para desactivar ese foco de resistencia de la justicia universal que aun palpita en nuestro país. Chinos, estad tranquilos!  Bush, Blair, Aznar, etc tranquilos! Vuestro proceso por crímenes nunca verán la luz.  Pero ni siquiera los que ametrallaron a civiles desarmados desde un helicoptero en Bagdad y encima lo grabaron deben temer. Han caído Garzón y Manning, eso sí. Es un aviso a navegantes. Al pobre Snowden le espera un futuro mas negro que a los torturadores de Abu Graib o Guantanamo y a los que dieron la orden (ver el libro "Chain of Command"). Me temo que yo no se que insulto se le aplica mejor: valentón, osado, iluso. Claro que una reciente encuesta que se ha publicado decía que en EEUU una mayoria de estadounidenses reprobaba su actuación. Vivan las caenas! Será por eso que prefiero vivir en este país de descreidos en el que ni Rajoy se lo cree. Lo siento Wyoming.














¿Corrupción? Que va!

Resulta llamativo que en una reciente encuesta de la Unión Europea un altísimo porcentaje de ciudadanos se declaren convencidos de la existencia de una corrupción generalizada. España figura entre los que mas personas piensan así (95%). Es un  dato que debería preocupar a los políticos, si tuvieran vergüenza. A mi me parece halagüeño: la gente no es tonta. Tiene mas valor que el informe Pisa. En realidad, la experiencia me demuestra que una altísima proporción de la población tiene valores y valor. Varios colectivos de la sociedad española se han movilizado para evitar el desmantelamiento de la sociedad del bienestar, que debería llamarse la sociedad de la solidaridad. La sanidad pública, gracias en parte a la receptividad y el coraje de algunos jueces, ha ganado su batalla en  Madrid. Sin ese esfuerzo de movilización todo habría pasado y habríamos subido un importante peldaño mas en ese movimiento hacia la privatización de los beneficios y la socialización de las perdidas. Me da cierta envidia desde la perspectiva del mundo universitario que no ha sido capaz de luchar por evitar la progresión hacia una universidad para los ricos.

Pero, en fin, si escribo esto no es para decir lo que todo el mundo sabe. Obviamente, quiero aportar algún matiz no necesariamente universalmente aceptado en esa descripción. Quiero separar lo anecdótico de lo estructural. Anecdótico es, por ejemplo, que varias personas del entorno de la casa real hayan pretendido aumentar su patrimonio participando de la orgía del pelotazo, uno de cuyas máximos exponentes se centraba en la cuenca mediterránea. Como yo no soy sujeto pasivo de la cultura puritana, no considero tan grave el hecho individual de la conducta inapropiada e inmoral. Me preocupa mucho mas el problema institucional de que la justicia se deforme de manera esperpéntica para dar soporte o impunidad a estos hechos y muchos otros. Es una película cuyo final está claro de antemano y que no es el resultado de la debilidad ante la tentación de individuos concretos, sino una corrupción de la institución en sí. Ya nos sabemos el guión. Se trata de dar aura de legalidad a la impunidad. Para ello existen varios mecanismos que  hemos visto previamente: primero están los abogados caros, que consiguen que los poderosos queden exentos de cargos. No sabemos que extraño magnetismo ejerce la verborrea de dichos profesionales para conseguir que los jueces vean los hechos de la forma que ellos lo presentan. Al fin y al cabo, los jueces son humanos y no es lo mismo llevarle la contraria al poderoso que al indefenso. En otros casos, está el garantismo, cuya aplicación dista mucho de ser universal. Cuando la fuerza de las pruebas es innegable siempre queda la opción de invalidar el procedimiento o las pruebas mas importantes por defectos de forma o en su caso por prescripción de los hechos. Si estos resquicios no existen o se topan con un juez integro, que también existen, aparece la retahíla de innumerables recursos incluyendo en algunos casos el tribunal constitucional. Con los costes judiciales dicha trayectoria es mas viable para los ricos que pueden seguir pagando a sus abogados y toda la tramitación. Las altas instancias están mas politizadas y exentas de  jueces "celosos" de la aplicación estricta de la ley. El tiempo ayuda mucho. Puede que se muera de viejo o se ponga enfermo el  condenado y la pena quede sin aplicación. Pero el tiempo sin duda cura un mal: la alarma social. Algo parecido a "Que nos están mirando! Que no se note demasiado!". La memoria de los ciudadanos es flaca y la de los periódicos y medios lo es aun mas. Cuando el tiempo ha pasado y hay otros asuntos "urgentes" que ocupan los titulares, aparece el penúltimo recurso: el indulto. Una facultad discreccional con la que el poder ejecutivo interviene de manera radical en la administración de justicia
cercenando las bases de la separación de poderes. Una vergüenza que los gobiernos de cada signo han utilizado para pagar favores. ¿Porque dije la penúltima? Porque luego aparece la ley penitenciaría en la que se conceden beneficios penitenciarios de acuerdo a criterios que no están sujetos al rigor de las sentencias. Alguno que otra pasa una vacaciones en la carcel, por supuesto en dependencias especiales,  y luego  tercer grado, etc, etc.  Para los "malos" también puede aplicarse  al revés, como en la llamada "doctrina Parot", descalificada internacionalmente.

Todo lo anterior lo he visto una y otra vez. En el caso Noos hay que añadir que el Ministerio fiscal, la fiscalía anticorrupción, la agencia tributaria ejercen el papel inusitado de defensores. Si en España existiera la jurisprudencia, los argumentos que se usan para eximir de responsabilidad a la infanta crearían un verdadero oasis para condenar a unos y eximir a otros. La mitad de los dueños de empresas fraudulentas se excusarían en el "yo no sabía" o "confiaba en él". Me pregunto si en eso la legislación concede un tratamiento diferencial a las mujeres, pese a tener titulación universitaria y ejercer tareas de responsabilidad.  Basta tener un poco de sentido común para ver que es un absurdo.

En fín, como dije antes, el final de la película ya me lo sé. En alguna de esas fases la infanta quedará fuera. Seguramente mas pronto que tarde.  No hay que ser un lince para llegar a eso. Pero yo voy mas allá. No me creo que los nietos del rey vayan a visitar a su padre a la carcel. Si yo fuera Diego Torres estaría tranquilo porque seguramente entraría en el paquete. De momento su mujer se ha subido al carro de la exoneración. Cantaría mucho que no fuera así, aunque sin duda el ministerio fiscal no la hubiera defendido si no fuera tan realmente bien acompañada.

Esa es mi visión lúgubre de la justicia en España. Me pregunto si hay alguien que se dedica profesionalmente a la administración de justicia, como juez, abogado, fiscal, etc,  que cree sinceramente que me equivoco en mi diagnóstico. Me encantaría que me convenciera. Me acuerdo de la frase de Tom Hanks en la la película Filadelfia en la que le preguntaban si le gustaba ser abogado. El contestaba: "Si, porque a veces, pocas veces, puedes contribuir a que se haga justicia". Yo añadiría. Si claro, cuando el procesado no es lo suficientemente poderoso. Y además, tiene tanto glamour como ser actor, porque tienes tu papel en la pantomima.


 












jueves, 5 de septiembre de 2013

La ignorancia culpable

En España hay un sentimiento bastante amplio de desconfianza y crítica hacia la clase política.  La situación es dramática para muchas familias y algunas de las medidas introducidas por el gobierno actual constituyen auténticos golpes mortales a la base de la sociedad del bienestar. Los recortes a los recursos de los servicios públicos esenciales y la transferencia de algunos de estos servicios a manos privadas son puntos de inflexión que nos conducen irremisiblemente a una sociedad llena de desigualdades e insolidaridad. "La crisis" es como el amo del castillo de Kafka una entelequia que se resiste a una comprensión desde el sentido común y que los "expertos" visten como al emperador con ropajes de verbos y sustantivos de una pseudociencia llamada economía.  En realidad se trata tan solo de  un pretexto para justificar una autentica revolución involucionista en pos de una sociedad en la que unos pocos disfruten de todo el poder y la mayoria de los recursos. Estamos acostumbrados al uso de una retórica de pretextos que justifican planes preestablecidos con fines no confesados. Ejemplos sobran. El "terrorismo" que justifica el control de los ciudadanos y los golpes mortales a sus derechos civiles. Estos días es noticia el pretexto del castigo al uso de armas químicas (antes de destrucción masiva) para justificar ideas que repugnan a la lógica o el sentido común como la "guerra humanitaria" o "el castigo preventivo". Los argumentos son tan burdos y la trastienda tan evidente que tampoco hay que ser muy listo para ver que la retórica tiene poco que ver con las autenticas motivaciones.

Pero lo mas extraño de todo es que muchas de estas cosas se producen en una sociedad democrática en la que tenemos la oportunidad de elegir a nuestros dirigentes. Parto de la base, creo que correcta, de que el número de personas perjudicadas por las medidas de crisis es bastante mayor que el de las personas beneficiadas. Por eso no me cabe en la cabeza que no le hayamos dado una patada en el culo a todos esos que los que decimos no confiar  y que siguen campando a sus anchas y deshaciendo los avances de decadas de nuestra sociedad. Pero con asombro veo que cuando incluso los mayores excesos son patentes, algunos políticos siguen siendo votados ampliamente por la ciudadanía. Berlusconi, Camps, Esperanza Aguirre o su secretario, son algunos ejemplos. A Berlusconi no le votan solo los que van a sus fiestas... eso lo entendería.  A Camps no le votaban  solo los que se han forrado con el superpelotazo mediterraneo. Y en Madrid tenemos un Gobierno que transfiere lo público a manos de unos pocos y cuya legitimidad se basa en el voto de los que no han rascado ni rascaran nada del asunto.

¿Explicacion? Se me ocurre una: ignorancia. Los votantes, pobrecitos, no se han enterado de lo que se cuece. Perdidos entre la verborrea de unos, confiados de promesas, asustados de males mayores, adoctrinados por los medios propagandísticos disfrazados de prensa libre (que si cobran del pastel) acaban legitimando con sus votos la actuación de la clase política que sirve a amos muy distintos de los que la votan.  No voy a tener conmiseración contra esos "pobrecitos ignorantes" porque contribuyen a destruir las virtudes morales que dotan a la sociedad de su belleza: justicia, solidaridad, equidad. Por eso me atrevo a hablar de ignorancia culpable. Tan culpables como lo fueron en su dia los que votaron a Hitler de las atrocidades que cometió el régimen nazi. El voto es un arma poderosa y sencillamente uno tiene que estar a la altura de la responsabilidad que conlleva. Si no sabes... pregunta. Discute. Lee.

 ¿Hay soluciones? Claro y parecen muy sencillas. Desgraciadamente no son tan fáciles como cambiar de siglas. Es un juego que ya se ha  practicado mucho. En realidad en España las elecciones no se ganan,  las pierde el otro. Hay diferencias sin duda entre un partido y otro. Pero, basta escuchar a Almunia para ver que toda la perversa justificación de los recortes en base a   "la crisis", "los mercados", "la  prima" no cambiaría si pasaramos del PP al PSOE.  Es hora
de no dejarse llevar por la teoría del mal menor. Hay que ser ambiciosos y buscar el bien.
 ¿No votar? Es la opción de muchos. Bueno, es mejor que votar a los malos. Pero, hace tiempo que a los políticos les basta con ganar por tres votos para legitimarse y hacer lo que les de la gana. Ni siquiera hay que cumplir lo prometido en el programa. Tener la mayoría se supone que te concede un cheque en blanco. Así que, que  no votes, no les duele. 
¿Manifestaciones, desobediencia civil?  Desgraciadamente se fuman un puro.
En este país hemos salido a mani por semana y al final no ha servido para mucho. Ha podido mas un juez que todas las movilizaciones para detener el "proyecto lasquety". Y esperar una revolución popular es algo muy traumático que solo se alcanza cuando el grado de deterioro llega a límites intolerables. No me gustaría seguir ese recorrido. Además, el principal problema es "el dia despues". De todas las dictaduras prefiero la dictadura de la mayoría y no la de una minoría autoproclamada  "líder del pueblo".
 Entonces, ¿que se puede hacer?
Piensa!..... la solución es fácil. La tienes que buscar tú.
 





















jueves, 29 de marzo de 2012

Jornada de Reflexion o Huelga

Hoy es el día elegido para la celebración de una huelga general convocada por los sindicatos y en contra de la reforma laboral elaborada por el actual gobierno. Es un buen momento para tomar partido respecto a la huelga y los motivos que la causan. Pero la actitud debe estar en consonancia con nuestra postura respecto a la reforma laboral, su justificación, su validez y las alternativas.

Grosso modo hay dos discursos (con matices) respecto a la necesidad o no de la reforma laboral.

Uno de estos discursos es asumido por los dos partidos mayoritarios, los partidos nacionalistas de orientación conservadora, la mayor parte de los medios de comunicación y, en buena lógica debería ser, también el de los votantes de los partidos mencionados. Este discurso dice lo siguiente:
Versión corta: Estamos en crisis: Para salir de la crisis hay que reactivar la economía; para reactivar la economía hay que (entre otras cosas) aliviar a las empresas de su carga de nóminas e incentivar la contratación nueva; Para conseguir esto hay que facilitar y abaratar el despido y la nueva contratación.
Versión larga: Estamos en crisis; para que la crisis no vaya a más, el estado necesita que el déficit disminuya; para que disminuya necesitamos que la prima de riesgo no siga aumentando; para que esto sea posible necesitamos que España recupere la confianza de los mercados; para solventar posibles problemas de financiación y liquidez necesitamos el apoyo de nuestros socios europeos; para que los mercados recuperen la confianza y nuestros socios nos den las ayudas, necesitamos reformar los gastos del estado (menos gastos: privatizaciones, rebaja del numero de empleados públicos, rebaja de salarios de funcionarios, rebaja de servicios públicos, etc); para conseguir el apoyo de los mercados, los socios europeos, y la reactivación de la economía hay que acometer reformas estructurales; una de esas reformas estructurales es la reformar el mercado laboral en el sentido de facilitar y abaratar el despido y la nueva contratacion.

Hay una diferencia de actitud entre la versión corta y la larga. En el primer caso, se trata de medidas para mejorar la economía y traer prosperidad futura. En el segundo caso, se trata mas bien de un imperativo que nos viene de fuera de los mercados o de los socios europeos para impedir que el país vaya a una situación de catástrofe mayor. Cualquiera de las dos versiones ( la convencida o la resignada) coincide en que por H o por B, a España no le queda otro remedio que hacer la reforma. Desde esta lógica la huelga no tiene sentido. Por supuesto esta es la postura del Gobierno.

El segundo discurso es diferente. Dice así:
El comportamiento salvaje y sin escrúpulos de algunos poderes económicos, unido a la tolerancia y falta de regulación de los estados ha conducido a una situación de endeudamiento privado y público de enorme magnitud; la generación de una economía dirigida por la maximización de los beneficios a corto plazo ha producido situaciones insostenibles de desequilibrio económico (sectores de tamaño desproporcionado (ladrillo por ejemplo), endeudamientos a largo plazo, asunción de riesgos excesivos en prestamos, absorción de mano de obra de otros países, endeudamientos públicos excesivos, etc); La crisis es la consecuencia de la explosión de una burbuja de economía insostenible y la transición a una mas real; Los últimos causantes de la crisis no han sido responsabilizados ni penal, ni políticamente del desaguisado causado, e incluso siguen ocupando los puestos de máxima responsabilidad (bancos de inversión, políticos, agencias de calificación, etc); La penuria y la situación de crisis se plantea como una oportunidad única para conseguir una mayor reducción del sector público y un avance en la desregulación; uno de los sectores mas necesitados de reforma desde la óptica neoliberal es el mercado laboral; su reforma hay que hacerla en tiempos de depresión económica porque la precariedad laboral la hace mas aceptable por los desesperados ciudadanos y permite venderla como solución de mejora y no como retroceso; los mismos bancos, expertos, políticos y agencias de calificación que condujeron a la crisis, con la inestimable ayuda de los medios de comunicación permitirán vender el"discurso número 1" haciendo que la población acepte, con mas o menos resignación, un retroceso de años en la legislación laboral. Desde este segundo discurso, la huelga está justificada.

Yo, desde luego, suscribo la segunda versión de los hechos. Posiblemente, mas de uno lo haya notado según leía. Habrá quien diga que hay otras opiniones que son híbridos de las anteriores. Por ejemplo: "la crisis fue creada por la desregulación y la codicia, pero no nos queda mas remedio que seguir las directrices que nos imponen porque las consecuencias de ni hacerlo así pueden ser peores." Pero al margén de variantes, ¿cual de las dos grandes opciones es mas verdadera?

Estoy seguro que si pregunto a los ciudadanos con corbata habría un dominio abrumador de partidarios de la opción 1. Pero si aceptamos que todos los votantes del PP y gran parte de los del PSOE asumen el primer discurso (por coherencia) entonces habrá que concluir que incluso entre los ciudadanos de Parla o Fuenlabrada, la primera opción vencería por mayoría aplastante.

Pese a que haya mayoría, los argumentos del primer discurso no se tienen en píe o son inasumibles.

Seguire ..........

miércoles, 14 de marzo de 2012

Libia, Iran, Siria .... ¿que se debe hacer?

En el mundo existen muchos regímenes dictatoriales en los que los dirigentes campan por sus respectos y no se someten al imperio de la ley. El poder absoluto y la impunidad conduce a los desmanes, entre los cuales está la represión salvaje de los disidentes. Los límites de lo que es o no dictatorial y lo que es represión salvaje no son claros. Todos los regímenes justifican sus actuaciones con argumentos muy similares: los disidentes son agentes subversivos, terroristas y frecuentemente al servicio de potencias extranjeras. De esa forma el ciudadano ingenuo, ve con buenos ojos las actuaciones porque se presentan como esenciales para la protección de su propia seguridad. Por otro lado, la apelación a la injerencia extranjera azuza el "nefasto" sentimiento patrio y deslegitima las protestas internacionales como interesadas. Todo eso nos puede sonar a algo que también lo hemos visto en los llamados países democráticos. El discurso de George W. Bush y su gobierno para legitimar sus actuaciones nacionales e internacionales usaba parte de esos elementos. En todo caso, !Que sería del Mundo si no hubiera ciudadanos ingenuos! Es una tarea en la que todos podemos contribuir.

La política internacional debería conducir al aislamiento de los países mas brutales. Desgraciadamente, no son esos los parámetros que guían la política internacional de los países mas poderosos. Se apoya a los dictadores amigos y se denosta a los enemigos. Esta era la práctica habitual durante la guerra fría. De paso, los dictadores amigos abrían sus mercados o sus recursos a los poderes económicos de los países poderosos. La política internacional norteamericana de la guerra fría en el área centro- y sud-americana tuvo este corte. Curiosamente muchos ciudadanos norte-americanos bien-pensantes pero ingenuos aun no lo saben, y se tragaron el discurso hipócrita (mejor decir mentiroso) que apelaba a la democracia y la libertad como motor de sus actuaciones. Los medios de comunicación, por ingenuidad o complicidad (no se que es mas grave) se encargaron de hacer llegar el mensaje a los hogares.

Los tiempos han cambiado. Los halcones encuentran mas difícil justificar su juego geo-estratégico por la amenaza de una guerra mundial. Pero, la pregunta sobre cual es la política internacional correcta nos alcanza a todos los ciudadanos. Las cosas no están tan claras porque en algunos casos se tiene constancia de violaciones flagrantes de derechos humanos por parte de los estados dictatoriales contra sus propios ciudadanos. Muchos gobiernos, organizaciones y medios de comunicación defienden la intervención de carácter militar para proteger a los ciudadanos. Quede claro que yo rechazo el concepto de "bombardeo humanitario" o "guerra humanitaria". Reconozco que me quedé bastante solo en mi postura contraria, cuando dicho concepto se llevó a la práctica por parte de gobiernos "encarnados" o "rojillos". Me refiero a Bill Clinton, Felipe Gonzalez, etc en la famosa intervención en Kosovo, no amparada por las Naciones Unidas.

Hay otras formas mas suaves en los que se puede argumentar la justicia de la intervención internacional: crear zonas de exclusión área, pasillos humanitarios. Sinceramente, en esos casos me asaltan las dudas. Y no solo a mí, por lo que parece. Recientemente recibí un mensaje de la organización Avaaz a la que pertenezco que contenía una mini-encuesta relativa a estas cuestiones en referencia a Siria. Obviamente, la pregunta no es si me parece bien que haya zonas protegidas, y pasillos accesibles para el acceso a medicinas, víveres y evacuación de civiles, cosa que claramente sí. La pregunta estaba bien formulada, porque incluía la opción del uso de la fuerza militar para garantizar esas cuestiones. Y es pensando en esa parte, que he contestado que NO me parece bien.

El problema con Avaaz, como ya les dije en alguna ocasión (aunque no se si le llego a alguien), es que no hay un foro de debate. Te plantan una serie de iniciativas, que usualmente son firmas, y tu puedes sumarte o no hacerlo. También puedes proponer iniciativas tu. Echo de menos el debate e intercambio de opiniones. En este caso, la encuesta era tipo test y ni siquiera he podido explicar mis razones. Conclusión: he escrito este blog para desquitarme. A lo mejor les mando un link.

Así que me toca explicar porqué pienso que no. Quede claro que para empezar hay una cierta indefinición sobre cuales son los objetivos de los opositores al régimen. La idea de que se trata de ciudadanos que luchan por la implantación de la democracia creo que dista mucho de aplicarse a todos los casos. Si bien eso puede ajustarse a la revuelta de Túnez, no creo que sea el factor esencial en el caso de Libia o de Siria. Hay cuestiones étnicas, geográficas y religiosas que yacen en el origen del conflicto (también era el caso en Kosovo). Pese a ello, en casi todos estos casos está claro que la represión salvaje del régimen se produjo y afectó a civiles desarmados. Esto está ocurriendo en Siria en este momento. Quizás si no hubiera existido el precedente de Libia me habría sido mas difícil contestar a la pregunta de Avaaz. Pero la intervención de Libia, amparada en este caso por la ONU, me ha reforzado en mi postura contraria. Es público y notorio (salvo para los ingenuos o interesados) que la intervención en Libia ha ido mas allá de la garantía de protección de la población civil. Las fuerzas internacionales han actuado como unidades al servicio de los rebeldes y decantado el curso de la guerra en favor de éstos. Después, los argumentos humanitarios se han desvanecido cuando la venganza, el atropello y la violación de derechos humanos se ha instalado en el país. Los medios silencian esta situación. En la práctica, como pasó en el caso de Kosovo, la actuación internacional ha decantado la correlación de fuerzas en favor de unos. En el asunto kosovar, los gobiernos internacionales se apresuraron a reconocer al nuevo estado y con ello a tirar por tierra la supuesta justificación de la intervención. Está claro que ni Milosevich, ni Gaddafi eran personas gratas a occidente. Tampoco lo es Al Assad.

Desgraciadamente, estamos lejos de alcanzar un ideal en el que la política internacional se mueve en base a argumentos éticos y no a intereses. El camino inicial sería la creación de unas normas de obligado cumplimiento por parte de los gobiernos. Los países que firmaran el protocolo se someterían a las sanciones de los demás si lo violasen. Con el tiempo, cabe pensar que mas y mas países formarían parte de ese club, lo que contribuiría a identificar y aislar a los
regímenes dictatoriales. Quizás entonces se podría pensar en esa "policía internacional" a cuyo concepto parece que quieren adscribirse las fuerzas militares internacionales de intervención.


¿Y Iran? Esa es otra historia. Muy distinta. Ya hablé en otro blog. Y no será la última vez.

martes, 28 de febrero de 2012

¿Prevaricación del supremo español?

Con la absolución de ayer se cierra un ciclo de procesos abiertos contra Baltasar Garzón con el balance: absolución, prescripción y condena a 11 años de inhabilitación. La situación es del todo inusitada. Ver tres procesos simultáneos contra el mismo juez da que pensar. Está claro que Garzón tenía muchos enemigos y no le han faltado denuncias, pero de golpe y porrazo se produce, la admisión a trámite de tres procesos simultáneamente. La forma en la que se han llevado los tres procesos, el que el Ministerio fiscal no vea indicio de delito en ninguno, el orden en el que se han presentado, la celeridad con la que se han celebrado, el orden en el que se han juzgado, la severidad con la que se ha sancionado; Todo ello son cuestiones enormemente sorprendentes.

Las razones por las que se le ha procesado son de lo mas variadas. Pero, todas ellas tienen un denominador común. Las acciones que han llevado a Garzón a ser juzgado han sido actuaciones trasparentes y abiertas. Normalmente, los hechos delictivos cometidos a sabiendas se realizan a escondidas. Si un concejal de urbanismo recibe de una empresa, a la que tiene la facultad de conceder una contrata o una recalificación,iscal una comisión o un regalo, normalmente no se lo va contando por ahí, ni lo cuelga en la cuenta de facebook. El que realiza este acto trata de ocultarlo. El que roba un producto de El Corte Ingles, lo oculta. Pero hay veces que cogemos el sombrero de otro creyendo que es el nuestro. No se trata de robos sino de equivocaciones. Los jueces a veces cometen errores resultado de negligencia (algunas con resultados dramáticos) y a lo sumo se saldan con sanciones económicas irrisorias. Usualmente esas negligencias son consideradas universalmente reprobables aunque se pueden apreciar eximentes como la carga de trabajo, etc, etc. En este caso la situación es diferente ya que el juez Garzón se ha ratificado en sus actuaciones y ha argumentado la fundamentación de estas. No está tampoco solo en ello.
El propio Ministerio fiscal no ve indicios de delito. También se han pronunciado en este sentido miembros del aparato de justicia internacional. Hoy mismo en El País hay una carta al director
firmada por 28 abogados y académicos de derechos humanos de distintos paises que manifiestan su acuerdo con las actuaciones de Garzón. No obstante, es admisible que exista
diferencias de criterio respecto a las actuaciones judiciales. Bajo la óptica de algunos jueces las actuaciones pueden considerarse desacertadas. Es frecuente que ciertas actuaciones judiciales sean anuladas, sin que por ello el juez que las instruyó sea sancionado. Sería muy grave para un juez adoptar resoluciones con el miedo de que si su criterio no es considerado válido por otros jueces al final sea sancionado. Esta opinión la he visto expresada en varias ocasiones. Véase por
ejemplo http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-187429-2012-02-12.html
Pero OJO, los tres casos de Garzón lo son por "prevaricación": dictar a sabiendas una resolución injusta. La sanción ha sido durísima. Ya me exprese en un blog anterior respecto a la clarísima falta de relación entre la actuación y el daño causado y la sanción impuesta.


Con todas las singularidades que rodean a este caso, no hace falta ser muy listo para sospechar que el Juez Garzón ha sido víctima de una campaña con el objetivo de apartarle de la administración de justicia, y mas aún de la Audiencia Nacional donde sus instrucciones tienen mayor repercusión. El problema es que un cooperador necesario en este proceso es el propio Tribunal Supremo español. Numerosas cuestiones procedimentales han sido anómalas: en el caso de la estancia en EEUU no se ha citado a declarar a muchos testigos de las instituciones americanas que supuestamente actuaron de intermediarios en un pago fraudulento. No se han admitido muchas de las recusaciones del juez. Incluso se da la circunstancia de que el juez Varela que había instruido un caso (por el que al final ha sido absuelto) ha participado en alguna de sus otros juicios. Este hecho solo debería servir para anular dicho juicio. Las sentencias parecen mas bien un rapapolvo a un colega díscolo. Las propias resoluciones dan mucho que pensar: se le condena por la mas técnica de las actuaciones. La última en ser admitida a trámite es la primera por la que se le juzga. La de los pagos en EEUU se salda con la declaración de prescripción pero con una declaración implícita de culpa. Finalmente, en el caso mas polémico por el revuelo y las connotaciones que despierta se le absuelve, pero con rapapolvo incluido. Apostaría que hay una de una actuación inconfesable, reuniones privadas, cooperación para ralentizar unas instrucciones frente a otras, presiones y llamadas en las que han participado varios jueces del supremo. Para mí la manipulación torticera de los plazos, las admisiones a trámite contra natura, la negación de recusaciones y de las pruebas periciales, las complicidades y juicios paralelos, las resoluciones tomadas por enemistad personal o envidia, si que son constitutivos del delito de prevaricación. Desde mi pequeña parcela, sugiero que alguien, que posea mas datos que yo, alguien que se respete a sí mismo y a la justicia, alguien que no tenga miedo, debería denuciar al supremo por prevaricación. No se a quien y como se puede hacer.

No temo por el futuro del juez. Estoy seguro de que no le faltaran actividades de gran resonancia en las que podrá participar amparado por un prestigio que las sentencias no han dañado. El desprestigió es para los que le sancionaron. Y el problema es para los ciudadanos que nos quedamos huérfanos de un hombre que intenta que la justicia no tenga nichos de impunidad. Un hombre valiente y con valores. Sigo convencido de que al final el Constitucional o los tribunales europeos le absolverán. Incluso me atrevo a pronosticar que, para tapar todo el asunto y acallar las críticas nacionales e internacionales, por lo que es ya un escandalo de escala mundial para la Justicia, a algún miembro del Gobierno o instituciones adláteres se les puede ocurrir un indulto para el juez. Sea como fuere, ni la absolución posterior ni el indulto le facultaría para volver a la Audiencia Nacional a seguir impartiendo justicia. Por ello, el objetivo está cumplido para sus enemigos, y el daño causado para los ciudadanos y la Justicia con mayusculas.